viernes, 18 de mayo de 2007

Asegurando el futuro

En el año 1980, se crearon las AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones). Estas instituciones financieras privadas se encargan de administrar los fondos y ahorros de pensiones. Son, a su vez, un sistema de capitalización individual de las pensiones de vejez, invalidez y sobrevivencia.

El trabajador debe elegir un sistema que administre su cuenta de capitalización individual, el cual no puede realizar ningún otro tipo de actividad y es vigilado estrictamente por el gobierno para que garanticen una “cartera diversificada” de bajo riesgo, y para prevenir el robo o el fraude. Una entidad gubernamental independiente, la Superintendencia de AFP fue creada para ejercer esta labor. Por supuesto, existe ingreso libre a la industria de las AFP debido a que son privadas.

Los trabajadores tienen la libertad de cambiarse de una AFP a otra. Por esta razón existe una competencia entre las compañías por que se mantengan sus afiliados o lograr mejores retornos de estos, elevar la calidad del servicio, además de cobrar comisiones más bajas. Al afiliarse, cada trabajador recibe una libreta en la cual puede actualizar sus saldos de capital cuando así lo desee, y además la AFP está obligada a enviarle cada tres meses un estado de cuenta que le informa cuánto ha acumulado, las contribuciones acreditadas y el rendimiento de sus fondos. El sistema también incluye un seguro contra la muerte prematura y la invalidez. Cada AFP ofrece esta cobertura a sus clientes, obteniendo un seguro de vida y de invalidez colectivo de una compañía de seguros privada.
Bajo este sistema de capitalización individual, ni el trabajador ni el empleador contribuyen al Estado. Tampoco cobra el trabajador una pensión gubernamental al jubilarse. En cambio, a lo largo de su vida como trabajador, ahorra obligatoriamente un 10 por ciento de su sueldo, lo que le garantiza cierta cantidad de dinero para cuando deje de trabajar.El empleador, por su parte, deposita mensualmente esa cantidad en una cuenta de capitalización individual que pertenece al trabajador. Este porcentaje se aplica solamente a los primeros 25.000 dólares de ingresos anuales. De tal manera que, a medida que suben los salarios, los trabajadores tienen mayor libertad para realizar contribuciones voluntarias.
Un trabajador puede incluso contribuir un 10 por ciento adicional de su salario mensual, que también está exento de impuestos, a una cuenta de ahorro voluntario, si es que desea jubilarse prematuramente u obtener una pensión más alta.
De esta forma se puede llegar a la conclusión de que el costo que asume el trabajador al estar afiliado a una AFP se verá retribuido posteriormente al momento de recibir estos ahorros luego de su jubilación, teniendo dinero para subsistir, por lo que representa un beneficio. Así, además, este sistema de pensiones ha contribuido significativamente a reducir la pobreza al incrementar la certeza y el valor de las pensiones de vejez, de viudez, orfandad, e invalidez.

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